El diseño de un medio no es neutral, busca captar y mantener la atención de una audiencia. 9/9/2026

Tim Wu es un abogado y escritor, reconocido por haber popularizado el concepto de “neutralidad de la red” y por sus investigaciones sobre tecnología, medios de comunicación, concentración empresarial y economía de la atención. Fue él quien dijo “Casi todas las partes de nuestra vida están siendo explotadas comercialmente para captar nuestra atención.” Wu desarrolla el concepto de “mercaderes de la atención”: desde la prensa y la radio hasta la televisión, Internet y las redes sociales, los medios compiten por atraer, retener y comercializar la atención de las audiencias.

Hace pocos días en EE.UU, un “mercader de la atención”: Meta, que es la empresa matriz de Facebook, Instagram, WhatsApp y Messenger, entre otros productos, perdió un histórico juicio y fue multada. Básicamente tendrá que modificar parte del funcionamiento de sus redes sociales para usuarios niños y adolescentes con el objetivo de reducir el tiempo de pantalla, entre otras cosas. El acuerdo judicial es un hecho histórico que solo se circunscribe a esa población dejando a los menores de los demás países en total vulnerabilidad. Este cambio se produce a raíz de numerosas denuncias colectivas que reflejan daños fehacientes en generar adicción o daños en la salud mental de los niños y jóvenes. 

Argentina también ha emprendido acciones legales contra Meta pero en menor medida y por otros daños: suplantación de identidad, perfiles falsos, privacidad,etc. 

Lo que podemos dejar en claro es que las redes sociales, por su diseño, en las mentes en estadio de formación como las de menores de edad y en aquellos que atraviesan circunstancias de vulnerabilidad, los convierten en un público de fácil captación para contenidos o acciones que no son propicios para su edad o integridad

“Si Estados Unidos responsabiliza a las plataformas por el daño que su diseño puede causar a los menores, ¿quién controla ese mismo diseño cuando Facebook e Instagram son utilizados por niños y adolescentes argentinos?” Antes de responder esta pregunta, entendamos que el país del norte hace tiempo ha tomado al ecosistema de la Comunicación y a sus trabajadores en contextos regulatorios que permiten el cumplimiento de la ley y avanzar ante las problemáticas actuales. Muy diferente a  nuestro país, donde falta claridad, actualización de leyes y organismos federales y provinciales de aplicación y contralor. Incluso países hispanoamericanos como Costa Rica, Venezuela, Bolivia o Brasil ya cuentan con leyes para responder a las problemáticas actuales desde la comunicación. 

Las provincias argentinas hace tiempo realizan algunas acciones, que en general actúan desde las consecuencias y no de manera preventiva. Ambos direccionamientos se complementan ante la situación pero requieren profesionales diferentes para su tratamiento.

Los programas “aulas libres de celulares” o “Aprendé a desconectarte” son algunas de las iniciativas que llegaron hace años para intentar frenar la excesiva permanencia ante las pantallas. Los resultados de las mismas no han demostrado datos positivos. Trabajar desde las consecuencias, es decir cuando el hecho se ha producido (niños con armas en las escuelas, bullying, trata etc) comprenderá todas las acciones que se consideren convenientes con la multiplicidad de profesionales disponibles.

Salta tiene como política pública promover y enseñar a usar mejor el celular, pero no políticas integrales para enseñar a usarlo menos. Aquí vale una aclaración: todas las acciones preventivas, son tareas propias del licenciado en Comunicación. Y mucho más de un Colegio Profesional de Comunicadores, que puede aplicar varias líneas de acción para integrarlas en entornos escolares, familiares, mediático e inclusive podría incorporar en su Código de Ética Profesional un capítulo sobre infancias y entornos digitales.

Regular y organizar una profesión no solamente protege a sus profesionales; también permite poner ese conocimiento especializado al servicio de problemas sociales concretos.

Meta podrá mejorar los algoritmos, verificar edades, bloquear cuentas, limitar horarios y utilizar inteligencia artificial para detectar comportamientos sospechosos. Pero ningún algoritmo puede reemplazar completamente una capacidad humana que debería desarrollarse mucho antes de que un niño abra su primera cuenta en una red social: el pensamiento crítico de controlar las pantallas y comprenderlas


La alfabetización mediática no es incumbencia directa del docente sino del graduado en comunicación. En una sociedad atravesada por pantallas, redes sociales e inteligencia artificial, necesitamos incorporar decididamente la alfabetización mediática e informacional.

Las provincias tienen responsabilidades centrales en la gestión de sus sistemas educativos, existe una enorme oportunidad para avanzar. Esto no se encara incorporando más licenciados en comunicación al Ministerio de Educación (cosa que celebramos pues son nuevas oportunidades laborales para colegas) la adicción a las pantallas y las consecuencias en la vida escolar se enfrenta desde un Colegio de Comunicadores que articule una mancomunidad de recurso humano propio y externo.

Este 9 de septiembre, Día Internacional para Proteger la Educación de Ataques, y en vísperas del 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, las fechas nos interpelan más allá de las conmemoraciones. Argentina atraviesa una realidad preocupante: abandono escolar, dificultades crecientes para comprender textos y problemáticas que afectan seriamente el bienestar de niños y adolescentes. En este escenario, la comunicación no puede ser considerada un aspecto secundario: es una herramienta fundamental para prevenir, educar, generar conciencia y fortalecer los vínculos sociales.

La comunicación es nuestra formación, nuestra especialidad y nuestra incumbencia profesional. Por eso volvemos a plantearlo: permítannos constituir un Colegio Profesional de Comunicadores. No buscamos solamente organizar una profesión; queremos poner nuestros conocimientos y capacidades al servicio de la sociedad, articulando con Educación, Salud y las demás instituciones para contribuir, desde la comunicación, a enfrentar problemáticas que nos involucran a todos. Porque cuando los desafíos son colectivos, también deben serlo las respuestas.