28 de Mayo día del ceremonial argentino
Tras el grito revolucionario del 25, el ceremonial argentino surge para organizar los actos públicos, dar autoridad al Estado y construir identidad nacional. Esta disciplina está influenciada por la práctica militar, la sutileza diplomática y las tradiciones españolas: A veces por desconocimiento, con ciertos comportamientos se va en contra de esta construcción de 216 años de historia argentina. El ceremonialista trabaja por lo tanto para que cada acto, cada funcionario y cada invitado esté encuadrado en el lugar que le corresponde.
De Mayo hasta Agosto los meses patrios imponen agenda en cada lugar del país y estos compromisos históricos, para quienes tienen cargos representativos obligan a estar al frente de los mismos. Lamentablemente esta semana el Solemne Tedeum (Solemne: proviene del latín solemnis, relacionado con aquello que era oficial, ritual o ceremonial) tanto en Salta como en Buenos Aires tuvo sus “bemoles”.
Salta no cuenta con su propia ley que reglamente el ceremonial (se siguen lineamientos de presidencia), tenerlo permitiría poder manejar de mejor forma muchos aspectos organizativos como las precedencias, saber por ejemplo quién reemplaza al vicegobernador si no va al Tedeum. La improvisación va en contra de la construcción de un acto. Una norma jurídica protocolar no solo abarca a los funcionarios sino también afecta los símbolos (patrios o culturales).
Hace días, un artículo del diario La Nación publicó sobre el pedido del Concejo Municipal de Rosario para trasladar la histórica Bandera de Macha al Monumento Nacional a la Bandera de Rosario poniendo en escena un tema que trasciende lo museológico: el valor simbólico de los emblemas patrios y la necesidad de regulaciones claras para su preservación, exhibición y ceremonial. La nota dejó entrever que “Salta podría reclamar al MHN los uniformes de Martín Miguel de Güemes y Entre Ríos, el poncho de Justo José de Urquiza.”
La bandera de Macha, conservada desde 1896 en el Museo Histórico Nacional, hoy es objeto de un debate que enfrenta historia, federalismo y ceremonial institucional. Rosario sostiene que, por ser la cuna de la bandera, la insignia debería exhibirse en el Monumento Nacional a la Bandera, mientras especialistas advierten sobre los riesgos de trasladar piezas históricas y sobre el precedente que ello podría generar para otros bienes patrimoniales.
Detrás de este artículo periodístico aparece una cuestión de fondo: los símbolos patrios o los culturales de cada región, no deberían quedar librados a decisiones políticas de turno: que eligen trasladar, quitar o guardar símbolos. Necesitan marcos normativos claros, permanentes y consensuados. Allí es donde el ceremonial adquiere un rol central. El ceremonial es parte de la comunicación institucional. Organiza el modo en que el Estado representa sus valores, preserva su memoria y transmite identidad colectiva.
Una bandera no es solamente una tela: es la expresión visible de una identidad histórica, cultural y política. Por ello, la bandera nacional, como símbolo supremo del Estado y de la unidad colectiva, posee una jerarquía protocolar que tradicionalmente regula su acompañamiento con otros emblemas oficiales. Sin embargo, la presencia creciente de banderas que representan comunidades o colectivos, como la bandera del orgullo LGBTQ+ y la Wiphala, ha abierto un debate en ciertos sectores que ya no puede ignorarse. Cuando estos símbolos comparten espacios ceremoniales con el pabellón nacional, e incluso en algunos casos ocupan lugares reservados al símbolo patrio, surge la necesidad de preguntarnos si ha llegado el momento de establecer una regulación clara sobre la precedencia y el uso protocolar de los nuevos emblemas sociales y culturales, a fin de evitar interpretaciones arbitrarias, reducir conflictos y preservar el respeto institucional hacia los símbolos nacionales.
La falta de normativa también afecta a muchos de los municipios salteños que cuentan con su bandera y sus escudos y ante el vacío jurídico, su aplicación está condicionada por decisiones de sus respectivos intendentes. Algunos funcionarios en vez de utilizar los símbolos tradicionales del municipio, imponen logos personales en su reemplazo. Ambos pueden coexistir, no es uno o lo otro. Algunas banderas o escudos fueron realizadas en marco de un concurso de estudiantes (que carecen de conocimientos de vexilología y heráldica o estudios históricos) y su realización no exalta acabadamente la imagen del municipio. Y también hay símbolos valiosos y hermosos como el escudo de la ciudad de Salta, que duerme un sueño profundo.
El conocimiento y la decisión institucional en el uso de la simbología es vital para dar relevancia a una intendencia, una provincia o una nación. Salta es rica en historia y tradición, esta combinación nos permite a los ceremonialistas trabajar en la preservación o la creación de nuevas ceremonias. Si tenemos una mirada turística esto enriquece la región pues el visitante busca representaciones, si el objetivo es institucional o social, nada mejor que un acto bien programado y cuidado en sus distintos elementos.
Por eso, en el Día del Ceremonial, resulta oportuno reflexionar sobre los puntos pendientes que aún existen, por lo pronto, en nuestra provincia. Salta todavía no cuenta con una normativa integral propia que regule el ceremonial y protocolo de los tres poderes del Estado y mucho menos los múltiples estados municipales. Esa ausencia genera improvisaciones, olvidos y una evidente dispersión institucional.
La discusión sobre la Bandera de Macha demuestra justamente que los símbolos requieren no sólo emoción patriótica, sino también regulación institucional. El ceremonial debe dejar de ser visto como un detalle accesorio. Regular el ceremonial no significa burocratizar los actos; significa cuidar los símbolos, ordenar la representación institucional y fortalecer el respeto por nuestra historia. Porque cuando el ceremonial está ausente, las instituciones comunican desorden. Pero cuando existe una política ceremonial clara, el Estado transmite respeto, coherencia e identidad colectiva.